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La fuerza

​El vértigo visita mi mente, la invade, la vuelve violenta, rígida, silenciosa. Expulse mi corazón por la boca, la noche está llena de estruendos y luces que solo me confunden y asustan. Tus labios tocaron los míos pero no sacaron esa sensación de vacío. Mis ojos huecos, muertos, esclavos de ver la verdad y huir. Las noches aúllan penas y sangre. Mi silencio se volvió introspectivo, me aleja de la realidad. Las líneas son muchas, el dolor es sofocante, las ganas de morir siguen creciendo. Soy ausencia, soy cadaver, soy alma atrapada en humanidad doliente.  Soy una velborragia de emociones no resueltas y duelos muertos nostálgicos.

Silencio compulsivo

​El vacío inundó mi alma, la dejó débil, involunta, desorientada. Sostengo un rostro? O la nada misma me sostiene a mi en una casa llena de ecos que evocan recuerdos y palabras vacías? Las palabras están atascadas y borradas de mi mente involuntariamente. El abismo me observa esperando una respuesta y yo lo abrazo para que deje de llamarme.   Caigo rendida a la realidad que acuchilló mi garganta y visión.  El silencio se volvió aliado de mis pensamientos compulsivos volviéndome prisionera de mi misma.  La existencia pesa, el dolor pesa que ya no encuentro formas de sacarlo y respirar.

Snifan

​ En la extrañeza cotidiana abrazo a mi autenticidad.  Los gritos surgen desde lo más íntimo, mis emociones se vuelven desafiantes, catástroficas. Me arrastran y me atraviesan los fantasmas burlones, me acosan, me hacen sentir pequeña, vulnerable. Las palabras se volvieron vacías, los silencios se volvieron refugio pero también lejanía. Los oráculos se volvieron mensajes rotos donde tengo que descifrar que me quieren decir.  Los reflejos se volvieron confusos, la niebla mental me abrazó para no dejarme ver con claridad.  Ojos me observan, me confunden, snifan mi esencia para absorberla. La incertidumbre se volvió continua, el sueño se volvió latente y las ganas de seguir viva se disipan un poco más día a día.

Bolsón

En los senderos llenos de vitalidad me pierdo hundiéndome en soledad y en el abismo. Me abraza la brisa fresca y renovadora, mi alma corre con tanta libertad intentando elevarse y limpiarse. Las noches se volvieron tranquilas, a veces con pensamientos abusivos, pero siempre se disipan del caos mental. Deje de pagar con lágrimas mi recorrido terrenal. Flores y plantas salieron de mi pecho, mariposas de mi boca dejándome inundada en vacío y llanto. Mi reflejo me inundo, mis ojos aprendieron a brillar y a veces a callar. Aprendí, desaprendí, me solté y me liberé de cualquier barrera impuesta.

Transmutar

Dolor sofocante al transmutar la piel; sangre derramada, cansancio exhausto que solo drena la vitalidad latente. Velos que comienzan a caer, frío que envuelve mi cuerpo muerto, espíritu quebrado, doliente, roto. Corazón afligido, lágrimas que caen sin parar, alma inocente que no aguanta más ser corrompida y alejada de lo que verdaderamente quiere ser. Desolada, ausente, equilibrio roto, caminos difusos, silencio que brota desde la profundidad de mi centro. Olas que me arrastran y me alejan del plano terrenal, me sumergen en las profundidades de mi misma sin permitirme escapar. Siento cómo han apuñalado mi pecho, mi espalda, veo las cicatrices que no puedo borrar y como eso me llena de rabia, dolor, odio. ¿Como transmutar todo esto si cada vez cuesta más respirar, vivir, amar? El último aliento está costando mucho y yo solo quiero descansar.

Fragmentos Del Alma

El pasado late y humilla mis emociones sin procesar. El caos me lleva al abismo, obligándome a saltar sin pensar, cayendo en nebulosas hostiles y oscuras. Me hundo en el deseo de ser elegida, íntima, cuerda. Mi piel tiene cicatrices complejas que aterran a la niña que alguna vez fui. El amor corre salvajemente por todo mi espíritu y cuerpo humano. Absorta estoy del afuera intentando descifrar dónde está mi fractura almica.