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Ansiedad

¿Aceptación o presión? ¿No sabes calmar ese ardor?  Siento una pesadez mental. Inerte estoy. El miedo no se apiada de mí. Duelos internos que me llevan a la muerte. Aceptación que me consume el corazón.  Dolores e incertidumbres salen a flote.

Invasión amorosa

Me invade una sensación hermosa. Me invade el amor y la alegría. Florece y se prende una luz que me da seguridad. Me acompaña un alma particular. Juntos sentimos inmensidad y claridad. Cada caricia es un arreglo a mis baches internos, cada beso derrite cualquier miedo, cada mirada expresa inocencia y complicidad. Dos almas rotas se unieron para construir un mundo interno dónde reine la espontáneidad y el amor.

brisas veraniegas.

Días luminosos, con suaves brisas veraniegas inundan mí corazón de amor e hipótesis.

Corazonada

Me encuentro en el aquí y ahora, rodeada de inmensidad y claridad, las caras tristes que solía ver se han desvanecido, las sombras que acostumbraban a seguirme se estremecieron al ver tanta luz. Los pensamientos tristes suelen seguir apareciendo, se enredan un poco pero con paciencia los desenredo y dejo que se alejen. Encontré la paz que buscaba hace mucho. Hacía falta escuchar al corazón.

Toxicidad

Das pasos hacia la muerte, tan errada volves a un lugar dónde te destrozaron, tan perdida que confundis la violencia con amor. Tan convencida que va haber un cambió en esa alma pérdida que simplemente te rompió a pedazos. Te mentís a vos misma y tu alrededor ¿Cuántas mentiras podes soportar? La luna te mira triste, tu cama te extraña y sobre todo tu niña interior pide a gritos que salgas del lugar donde estás.

Dulce adiós.

Recupere mí voz después de tanta turbulencia emocional. Después de estar sentada en un círculo vicioso rodedo de vidrios rotos, me anime a salir de ahí aunque me cortara un poco. Abri mis cortinas, así penetra las luces brillantes del sol y despedi por un tiempo a la oscuridad que tanto tiempo me acompaño. Abrí la ventana así renueva el aire, puse música y dejé de querer buscar pedazos rotos de vidrios que encajen con otros pará aceptar mí aprendizaje y soltar todo lo que tenga que ver con mí pasado. Tomé el escobillón, junte con una pala todos esos recuerdos en el piso y los tiré. Brotaron lágrimas de mis ojos al ver qué después de tanto dolor pude reconstruirme internamente. Salí, me rodee de inmensidad y claridad. Aunque a  veces  me visita la ansiedad aprendí a escucharla, darle un abrazo y entender que no es mí enemiga. Tuve que decirle que por más que me quiera proteger, llegó el momento de que lo haga sola, confiada y segura. Saludo mí presente y le doy un dulce adiós a...