Mente sitiada
Mi alma mutó, pero mi pasado aún toca mi puerta. Las voces me mastican la mente, perturbada de emociones enterradas sin piedad. El pasado, tan doliente y amoroso, acaricia mi rostro y me mira a los ojos. Le devuelvo la mirada, paralizada de palabras. Quiero un alma perfecta. Quiero dejar de abrir puertas que corrompen mi psiquis. Quiero liberar este dolor que solo creció y me hizo perderme, sin ver con claridad hacia dónde ir. La desconexión de la realidad es tan engatusadora que a veces elijo quedarme acá paralizada, lejana de todo.