Siniestro
La melancolía quema mi corazón.
Voces me invaden, pretenden que me pierda en un laberinto siniestro lleno de almas en pena que buscan liberarse de la maldad carnal que han cometido.
Señor, la vida pesa todos los días un poco más. ¿Cuánto más tendré que aguantar la introspección doliente que me susurra cada vez que estoy en peligro?
La vida sigue cual marejada violenta. Mientras me desconecto de la realidad, la marea me golpea sin parar. La luz se apagó, mi corazón se apagó hace mucho. Solo estoy esperando cerrar los ojos y sentir el sabor de la eternidad en el silencio.
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