Mente sitiada

Mi alma mutó,
pero mi pasado aún toca mi puerta.

Las voces me mastican la mente,
perturbada de emociones
enterradas sin piedad.

El pasado, tan doliente y amoroso,
acaricia mi rostro
y me mira a los ojos.

Le devuelvo la mirada,
paralizada de palabras.

Quiero un alma perfecta.
Quiero dejar de abrir puertas
que corrompen mi psiquis.

Quiero liberar este dolor
que solo creció
y me hizo perderme,
sin ver con claridad hacia dónde ir.

La desconexión de la realidad
es tan engatusadora
que a veces elijo quedarme acá
paralizada,
lejana de todo.


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