Mi alma mutó, pero mi pasado aún toca mi puerta. Las voces me mastican la mente, perturbada de emociones enterradas sin piedad. El pasado, tan doliente y amoroso, acaricia mi rostro y me mira a los ojos. Le devuelvo la mirada, paralizada de palabras. Quiero un alma perfecta. Quiero dejar de abrir puertas que corrompen mi psiquis. Quiero liberar este dolor que solo creció y me hizo perderme, sin ver con claridad hacia dónde ir. La desconexión de la realidad es tan engatusadora que a veces elijo quedarme acá paralizada, lejana de todo.
El pasado late y humilla mis emociones sin procesar. El caos me lleva al abismo, obligándome a saltar sin pensar, cayendo en nebulosas hostiles y oscuras. Me hundo en el deseo de ser elegida, íntima, cuerda. Mi piel tiene cicatrices complejas que aterran a la niña que alguna vez fui. El amor corre salvajemente por todo mi espíritu y cuerpo humano. Absorta estoy del afuera intentando descifrar dónde está mi fractura almica.
Quema el recuerdo, la nostalgia, las palabras no dichas. Quema el eco de lo que ya no es. Por la noche todo se vuelve más íntimo, más ahogador y latente. Parte de mi se fue, se alejo,mutó. No tuve remordimiento en soltar y dejar atrás tanta vulnerabilidad, inmensidad y dolor. La mente no calla, juzga este sentimiento en vez de permitir sentirlo. Lejana quiero estar de este plano, de este caos que no me permite respirar. Ya no encuentro el camino, solo sigo sin certeza alguna.
Comentarios
Publicar un comentario