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El río de la desesperación

Aquí yace un silencio que aplasta mi alma y la empuja a un abismo que me devora absorbiendo mi oscuridad. El dolor es un río que fluye sin cesar y yo, una niña que amo sin medir riesgos y vulnerabilidad. Mi corazón late, tiembla y arde. Busco respuestas en pequeñas cartas de cartón para arropar los demonios que dejaste pero solo encuentro más ecos, ausencias y silencios. Pero aún así, fluyo, me dejó llevar por el torrente de emociones que me inundan. Y en ese fluir, me pierdo en la oscuridad, atravesando el túnel del dolor y la desesperación. Prendo una vela y dejo que su llama ilumine mi interior porque la respuesta está en este lugar.

Asfixia del ser

La muerte se cierne en cada suspiro, una sombra que estrangula la esperanza.  Pensamientos afilados laceran la mente, haciendo de la existencia una herida abierta. El aire se vuelve denso, irrespirable, mientras el pánico danza en mis entrañas. Cada latido es un recordatorio punzante de la fragilidad que me consume. Quisiera escapar de este abismo interno, donde la conciencia es un verdugo implacable. Pero la tristeza se adhiere a mis huesos, y la vida se desmorona en silencios rotos.

Visión putrefacta

El día pesa como un párpado cerrado, y en la piel se hunde la marea de un gesto quieto. Mis manos sostienen el rostro, pero el rostro no sostiene nada. Algo en mí se descascara en el aire, como un rezo mudo, como una grieta que nadie nombra. Soy la espera detenida en la pupila, la sombra que se acuesta en mis pestañas. No pregunto, no respondo, solo miro el vacío y él me devuelve la forma de mi propio exilio.

Danza

Entre el ojo humano y las miradas aduladoras de mente, pretendo correr sin mirar donde han quedado mis cenizas y sin escuchar sus subitas lenguas. Encontre la paz en un campo de tulipanes, sus pétalos olían a libertad y mi espíritu se expandió por todo el lugar. Siento tanta paz que aturde. Siento como mi corazón se abre y cierra, siento como la sangre late dentro de mi produciendo calambres en el espíritu. Mi alma baila con llamas extenuantes, se expanden hasta consumir lo impuro. Limpia toda sentencia de dolor permitiendo el descanso.

Hostilidad

Rondando en la hostilidad del mundo observo rostros molestos y ausentes. Veo corazas, veo heridas,veo tanta sangre en el suelo.  Los corazones no palpitan, la individualidad es tan extenuante y creciente en este lugar. No hay humanidad, no hay amor, no hay compasión, ni sensibilidad. ¿Que deparara en las almas de los sensibles? Quemarnos en el fuego celestial para sentir que estamos libre de todo pecado. Quemarnos para renacer de los llantos. Quemarnos vivos para sentir. Renacer en la hoguera que nos da conocimiento y nos permite abrazarnos aceptando lo que somos.

Puñaladas

Desbordo angustia existencial, siento como mi corazón deja de latir, como mis ojos se cristalizan dejandome sin aire y absorta de mi alrededor. Siento mil puñaladas en el medio de mi panza. Ya no cabe otra espada más. Te volviste un fantasma silencioso caminando a mi lado. Sos la muerte, me acorralas, acaricias mi rostro y absorbes lo que necesitas.  Sos lo prohibido, sos vacio,sos el desamor roto que pretende amar sin conocer el amor. Sos un alma rota que busca beber la vulnerabilidad humana. Sos el pensamiento obsesivo que sofoca y me deja sin aire. Sos el recuerdo que arranca mi piel y mi dolor de forma retorcida y tortuosa. Sos el peso que no puedo quitarme, sos todo lo maligno en este mundo insignificante.